lunes, 9 de abril de 2007

CONVOCATORIA AMPLIA


LA ASOCIACIÓN INDÍGENA AYUN MAPU, Y LAS COMUNIDADES AFECTADAS POR EL ANTE-PROYECTO NUEVO AEROPUERTO PARA LA ARAUCANIA
CONVOCAN:

A LOS COMUNEROS, A LAS COMUNIDADES, A LOS DIRIGENTES SOCIALES Y POLITICOS, AUTORIDADES LOCALES Y REGIONALES, REPRESENTANTES DE LAS IGLESIAS Y A TODOS QUIENES SIENTAN QUE SE PASA A LLEVAR UNA VEZ MAS NUESTRO TERRITORIO Y EL DERECHO A VIVIR EN UN MEDIO AMBIENTE LIBRE DE CONTAMINACIÓN,

A UNA CAMINATA DE REPUDIO,

PARA EL DIA LUNES 16 DE ABRIL A LAS 12 HORAS DESDE EL CRUCE QUEPE-BOROA HASTA EL ACCESO DEL ANTIGUO PEAJE QUEPE. ( 3 KM. APROXIMADAMENTE) POR EL COSTADO PONIENTE DE LA RUTA 5 SUR.

OBJETIVO

- MOSTRAR A LAS AUTORIDADES POLÍTICAS, A LA OPINIÓN PUBLICA REGIONAL, NACIONAL E INTERNACIONAL EL RECHAZO DE LAS COMUNIDADES COLINDANTES AL ANTEPROYECTO.
- PORQUE LA EVALUACIÓN AMBIENTAL ESTA INCOMPLETA: NO TIENE EL ESTUDIO HIDROGEOLÓGICO Y DE RUIDO SOBRE NUESTRAS COMUNIDADES.
- PORQUE EL MOP MIENTE REITERADAMENTE A LA OPINIÓN PUBLICA
- PORQUE LAS AUTORIDADES REGIONALES NO ACOGEN NUESTROS RECLAMOS Y VULNERAN LAS LEYES 19.300; 19.253; Y 19.880

PORQUE NO QUEREMOS UN TRANS-QUEPE EN NUESTRAS COMUNIDADES

NO AL AEROPUERTO EN NUESTRO TERRITORIO

EL VERDADERO MAPUCHE NO SE COMPRA NI SE VENDE

ASOCIACIÓN INDÍGENA AYUN MAPU
COMUNIDADES DE LOS LOFMAPU:

PELAL, AUCAMILEHUE, MILLELCHE, CATRIPULLI, QUEPE.

E-Mail: ayunmapu@gmail.com

Kolectivo We Newen

jueves, 5 de abril de 2007

CARTA ABIERTA A FUNDACION MAGISTERIO DE LA ARAUCANIA
Quien suscribe, Silvia Calfuqueo Lefio, profesora mapuche de educación general básica, perteneciente a la Sociedad de Profesores Mapuche Kimeltuchefe y quien labora actualmente en vuestra institución Fundación Magisterio de la Araucania saluda atentamente a ustedes y expone a continuación lo siguiente;
Desde el 8 de marzo del 2007 me encuentro prestando servicios de docencia en la escuela Nº 128 del sector Piedra Alta, comuna de Puerto Saavedra, en la IX Región de Chile atendiendo a un total de 26 niños que pertenecen a los niveles de 1º a 4º año básico.
Con fecha 19 de marzo del 2007 fui citada por el director de dicha escuela Sr. Patricio Gonzáles a una reunión de carácter formal en donde me expone los siguientes puntos;
.-Que existiría un descontento de un grupo de apoderados de la escuela hacia mi presencia en tanto constituiría una mala influencia para los alumnos dada mi abierta y pública adscripción a difundir y practicar mi lengua y cultura mapuche. A raíz de lo anterior estos apoderados habrían redactado una carta que reúne firmas para solicitar la destitución de mi puesto de trabajo al sostenedor Fundación Magisterio de la Araucanía.
.-Que dicho descontento de los apoderados además de estar en directa relación con mis convicciones políticas e ideológicas también se extienden a rechazar las movilizaciones implementadas por mi comunidad de origen que es LLaguepulli, lugar en donde se encuentra instalada la Primera Escuela Recuperada Mapuche y por la pertenencia a una familia mapuche que se caracteriza por desarrollar un trabajo de promoción y revitalización, social, política, cultural y religiosa lo cual entorpecería el trabajo de evangelización que se encuentra implementando el Magisterio hacia las comunidades mapuche.
Conforme a lo anterior solicité una copia de la citada carta la cual fue negada por el director manifestando no contar con una copia. Así mismo solicite un documento en donde se me manifestara por escrito los cargos que se me imputan firmada por el director Señor Gonzáles, ante lo cual también recibo una negativa manifestando que eran responsables de la iniciativa exclusivamente los apoderados, eludiendo su responsabilidad y la del resto de los profesores que laboran en dicha escuela.
Con fecha 29 de marzo fui citada por la nueva presidenta de la Fundación Magisterio de la Araucania Señora Guillermina Torres quien manifiesta respecto al tema lo siguiente;
.-Reconoce mis referencias profesionales señalando que ha recibido excelentes criticas hacia mi trabajo como docente en los años anteriores, no obstante me somete a un interrogatorio sobre mis posturas religiosas y políticas reprobando mi negativa a evangelizar y a participar de los actos religiosos católicos de la escuela según información del director señor Gonzáles.
.-Así mismo ante mi insistencia se me permite leer por algunos minutos la carta negándome una vez más la copia de la misma. En ello constato no solo la firma de algunos apoderados sino también la firma de la esposa del director la profesora Maria Isabel Vallejos y de la auxiliar de párvulos de la JUNJI señora Silvia Reuca ambas educadoras en ejercicio en dicho establecimiento. Lo anterior desmiente claramente la versión del director Señor Gonzales quien niega su participación en los hechos y por otro lado deja entrever claramente la manipulación institucional hacia los apoderados mapuche, en tanto esta persecución se fomenta una vez, desde la misma institución Fundacion Magisterio de la Araucania.
.-Como medida de solución a esta situación, la Directora de la Fundación señora Guillermina Torres decide el traslado de mi puesto de trabajo hacia la Escuela Nº 2 Padre Juan Wevering de Puerto Domínguez, a contar del 4 de abril señalando ser la única alternativa mas conveniente para los objetivos de la Fundación.
Por todo lo anteriormente expuesto queda de manifiesto una vez mas los deplorables métodos implementados por la Fundación Magisterio de la Araucanía y de sus funcionarios, entre ellos el director de Piedra Alta, Patricio Gonzáles quienes utilizan la presión social, psicológica y laboral para conseguir la remoción de sus cargos a profesionales mapuche por el solo hecho de pensar y actuar distinto.
Cabe recordar los despidos anteriores de profesores mapuche como Hugo Painequeo Hunechucoy, Benito Cayumil Calfiqueo, Luis Ñanco, Roberto Conteras, Silvia Ancan Painemilla y Gloria Mercado Treumun, todos ellos pertenecientes a la Sociedad de Profesores Mapuche Kimeltuche con quienes se utilizo el mismo método persecutorio y descalificatorio con el objetivo de desestabilizar el proceso de promoción y defensa de los derechos políticos, económicos, educativos y territoriales mapuche.
En mi calidad de profesional mapuche debo manifestar que me he sentido profundamente discriminada, perseguida y descalificada por el solo hecho de pensar y profesar convicciones distintas a las promovidas por la iglesia Católica, así también en mi calidad de mujer con cuatro meses de embarazo he tenido que soportar una presión sicológica que está afectando indudablemente mi actual estado de salud.
Deseo expresar que dichos funcionarios pertenecientes a la Fundación Magisterio de la Araucania no solo están faltando a los principios profesionales de transparencia y verdad de los hechos sino también están faltando a los principios suscritos en Naciones Unidas, UNICEF y UNESCO, Reforma Educativa Chilena y a la ley Indígena 19.253 al desconocer y negar el derecho básico y fundamental de toda persona y pueblo a practicar y promover sus ideas, cultura y religión.
Por todo lo anteriormente expuesto es mi deber como militante mapuche dejar de manifiesto esta nueva persecución de una institución de la Iglesia Católica la cual se enmarca en la misma política del gobierno chileno hacia el pueblo mapuche en tanto nos persigue, discrimina, atemoriza, criminaliza y sanciona nuestro derecho a ejercer y promover nuestras demandas políticas, sociales económicas y culturales como pueblo mapuche.
En mi calidad de mujer mapuche y profesional ejerceré en conjunto con la institución kimeltuchefe mi derecho a denunciar y exigir reparación por estos hechos de persecución y discriminación tanto a nivel de instancias regionales, nacionales e internacionales.
Mari Chi Weu
SILVIA CALFUQUEO LEFIO
Profesora Mapuche de Educación General Básica
Temuco 02-abril 2007


Kolectivo We Newen

martes, 3 de abril de 2007

NUESTRO DESAFÍO EN EL PRESENTE

El legado histórico de Leftraru


Al igual que en el pasado, la energía para emprender y la fortaleza de espíritu para enfrentar los desafíos del momento histórico, son elementos que nos deben movilizar. Fuerza para argumentar, proponer y construir. También para defender y resistir. Las cualidades del Kimche, del Norche, del Kümeche y el Newenche, cultivadas por nuestros ancestros, se vieron reflejadas en la personalidad de Leftraru.


Por Gustavo QUILAQUEO* / Miércoles 4 de Abril de 2007


- Bandera Nacional Mapuche. Foto de Archivo.





La historiografía chilena y las instituciones castrenses ha tendido a sobre destacar el legado militar de Leftraru.

Forjar espacios de unidad y encuentro. He allí nuestro principal homenaje. He allí nuestra principal tarea política.


Todo nuestro pueblo y sus dirigentes, orgullosos de su pasado, conscientes y comprometidos con los objetivos que nos depara el futuro, debemos ser capaces de responder al momento histórico que nos toca enfrentar. Y cuando conmemoramos 450 años de la muerte en batalla de Leftraru corresponde a los mapuche del presente, tanto de manera individual como colectiva, es decir, al movimiento mapuche organizado en su conjunto, asumir el gran desafío de interpretar y proyectar el “ideario” de uno de nuestros héroes nacionales más destacados.

Recuperar el sitial que merece en nuestra memoria histórica, sacarlo de la parafernalia interesada del estado que lo ubica en su pléyade de “héroes chilenos” en los textos de historia y en sus celebraciones folclorizadas, es el primer paso para reapropiarnos de la figura de nuestro principal líder y constructor. Se trata de un acto simbólico, pero cargado de política, al igual como lo ha sido, para quienes nos consideramos nacionalistas, reconocer en la bandera mapuche forjada en los 90' un elemento de unidad al que todos y todas debiéramos adscribir de manera explicita y definitiva en algún momento.

En esta fecha histórica, igual o más importante es avanzar en un segundo paso. A la luz de una interpretación autocrítica de nuestro pasado, debemos sacar aprendizajes y/o lecciones que nos permitan ir construyendo las bases de un modelo de sociedad más justo y democrático, a la par de avanzar en la titánica tarea de recuperar el ejercicio de nuestros derechos fundamentales como pueblo. Hace casi cinco siglos, a la hora de enfrentar una disyuntiva tan crucial para el futuro de su pueblo, nuestro pueblo, Leftraru y sus contemporáneos tuvieron la inteligencia, la fuerza y la sabiduría para frenar el avance del poderoso imperio español. ¿Seremos acaso dignos herederos de tal epopeya?

La historiografía chilena y las instituciones castrenses ha tendido a sobre destacar - siempre de manera instrumental - el legado militar de Leftraru, Kalfulikan, Lientur y otros tantos padres de nuestra Patria. Lo hicieron en los albores de la República de Chile, como una forma de otorgar sustento “ideológico” y “capital simbólico” a una lucha de emancipación del yugo hispano que no pasaría de ser un reacomodo interno de grupos de poder. Y lo han vuelto a hacer en los últimos años, esta vez las autoridades de gobierno, como una forma de sustentar con “antecedentes históricos” el carácter rebelde, belicoso y, ¿violento?, de nuestros líderes históricos. Por tanto, de la sociedad mapuche en su conjunto.

Surge entonces la pregunta ¿cuál es el legado de Leftraru que nos toca reivindicar a los mapuche? Muy poco de un pasado militar al cual las circunstancias forzaron a nuestros antepasados y mucho de un pasado plagado de sacrificio, inteligencia y altura de miras. Nos corresponde, a través del valor de la sabiduría que caracterizó a Leftraru, entender e interpretar hoy lo que sucede a nuestro alrededor. Conocer las habilidades del otro, explorar sus conocimientos, aprender de sus técnicas y valorar nuestras capacidades, propias e incorporadas, sin dejar nunca de ser capaces de reconocer nuestras limitaciones. Tener la inteligencia para recurrir a múltiples fórmulas y estrategias de lucha. Y poseer la generosidad política para aceptarlo.

Al igual que en el pasado, la rectitud y la seriedad para respetar los acuerdos tomados y, pese a las legítimas diferencias avanzar en los compromisos contraídos, debe constituir práctica cotidiana en nuestro accionar como organizaciones políticas y comunidades. Honrar la palabra empeñada en lo público y en el actuar. Cultivar una actitud positiva, constructiva respecto del trabajo y los esfuerzos de otros, resulta clave a la hora de querer honrar debidamente la memoria de nuestros antiguos. En vez de descalificarnos o restar valor a una propuesta por egoísmo o ansias de un protagonismo exacerbado, reconozcamos el valor y la fuerza que significa resistir unidos, coordinados, frente a un estado y grupos económicos que operan con la misma lógica a la hora de dominar.

Al igual que en el pasado, la energía para emprender y la fortaleza de espíritu para enfrentar los desafíos del momento histórico, son elementos que nos deben movilizar. Fuerza para argumentar, proponer y construir. También para defender y resistir. Las cualidades del Kimche, del Norche, del Kümeche y el Newenche, cultivadas por nuestros ancestros, se vieron reflejadas en la personalidad de Leftraru, quien junto con ser un gran estratega militar, tuvo la capacidad para hacer confluir tras de si los anhelos de libertad de todo un pueblo. De toda una nación. Hoy somos muchos y diversos los responsables de conducir a nuestro pueblo hacia su liberación. Forjar espacios de unidad y encuentro. He allí nuestro principal homenaje. He allí nuestra principal tarea política / Azkintuwe

* Presidente de la organización Wallmapuwen.



Kolectivo We Newen

domingo, 1 de abril de 2007

EXIGEN JUSTICIA POR MUERTE DE SUS HIJOS

Familiares de soldados recorrieron trágica senda de Antuco


Casi un centenar de madres, padres, familiares y amigos recorrieron a pie los 24 kilómetros entre Los Barros y La Cortina, en recuerdo de la fatídica marcha del 18 de mayo de 2005. Las madres llegaron a pie a los monolitos que indican los lugares exactos donde murieron sus hijos. Nadie ha superado la muerte de los 44 soldados, entre ellos tres jóvenes mapuches.


Por Carolina ABELLO* / Domingo 1 de Abril de 2007


- Familiares en zona de la tragedia . Foto de Guillermo Salgado.




(+) Antuco: El derecho a decir No


Un centenar de familiares de las victimas de Antuco recorrieron a pie los 24 kilómetros que unen el refugio Los Barros y el de La Cortina.


"Estos dos años han sido horribles, no hay respuesta no hay justicia. Uno pide que los responsables asuman su culpa", clama un padre.


ANTUCO / “¡Por favor, déjenme quedarme un poco más con mi hermano!”, suplicaba Delina Díaz Cerna, hermana del soldado Pedro de Dios Díaz Cerna, uno de los 45 militares muertos en la tragedia de Antuco, el 18 de mayo de 2005. La joven, que no cesó de llorar en el monolito que indicaba el lugar justo donde murió su hermano, fue una del centenar de familiares de los soldados que ayer recorrieron, a pie, los 24 kilómetros que unen el refugio Los Barros hasta el refugio La Cortina, la misma fatídicamarcha que acabó con la vida de los conscriptos y de un suboficial.

Pero, obviamente, no fue lo mismo. Un sol radiante cubría la precordillera de Antuco y sólo el viento recordaba a madres, padres, hermanos, familiares y amigos, la presencia de sus hijos. “Ellos están con nosotros, y nos dan fuerzas para llegar al final”, repetían muchos durante el camino. Uno de ellos fue Guillermo Foncea Gallardo, padre del soldado Guillermo Foncea Sandoval, conocido como “Wuillo”. Con el pañuelo de scout de su hijo, caminaba sin cesar el trayecto, ahora sin nieve.

“Estos dos años han sido horribles, no hay respuesta no hay justicia. Uno pide que los responsables asuman su culpa. Ocho kilómetros más abajo cayó mi hijo y aún no hay justicia!”, clamó marchando bajo el sol.
Para todos, contó, lo más fuerte fue cruzar el estero El Volcán, ubicado a un kilómetro de Los Barros. Allí, todos los soldados se mojaron hasta la cintura y ni esa situación hizo que los oficiales a cargo ordenaran que se devolvieran al recinto.

“Todos nos mojamos los pies y sentimos el frío de esa agua. El día está maravilloso. Imagínense lo que fue eso ese día, cuando hubo 18 grados bajo cero. ¡Cómo habrá sufrido mi hijo!”, dijo Foncea, frase que repitieron varias madres por el camino, y que no podían contener el llanto cuando lograban llegar hasta los monolitos de sus soldados. “Mi hijo era de los más altos y era uno de los que venía con raquetas en los pies, aplanando la nieve para que sus compañeros fueran siguiendo la huella.

Por eso su esfuerzo fue mayor, y por eso fue uno de los primeros en caer”, contó Margarita Herrera Freire, madre del soldado Ricardo Seguel Herrera, quien hizo el servicio militar para seguir la carrera. El fue uno de los cinco soldados que murió en un improvisado refugio de nieve, a 12 kilómetros de Los Barros. “Allí sentimos la presencia de nuestros hijos, los espíritus de los niños están allí, y nos cuidan y nos protegen”, dijo.

“¡Por favor, no los olviden!”


Pese a la emoción, los participantes en la marcha no cesaron de pedir justicia, pues aún no están falladas las condenas de los militares. “Todo está tan pacífico, nadie hace nada. Queremos que esto no se olvide, porque eran niños chicos, nuestros hijos, chilenos, que merecen que su país los tome en cuenta”, fustigó Margarita Herrera. Sentada en una roca, Aída Erices Gavilán (52) recordaba a su hijo Víctor Aqueveque Erices. Ya había caminado 3 kilómetros y no podía sacarse de la cabeza la angustia que debió haber sentido su hijo sabiendo que iba a morir. “Yo quiero que vayan todos presos, porque si uno hubiese ordenado que se quedaran en el refugio, nada habría pasado”.

La vocera de la agrupación de familiares de los militares fallecidos, Angélica Monares Castillo, caminó los 24 kilómetros de la marcha sin desfallecer y animó a los que ya decaían. Hermana del suboficial Luis Monares Castillo, el único militar de planta caído en la tragedia. Cuando llegó al monolito de su hermano, encontró un gorro que decía “Arica: cabo segundo Vega, regimiento Huamachuco”. “De todas partes vienen a verlos”, fue el comentario del grupo.
Angélica insiste en que aquí no se ha hecho justicia. “En mayo se cumplirán dos años, y no ha pasado nada. Ahora se rechazaron todos los recursos de apelación en la Corte Marcial, o sea todas las sentencias van a quedar igual. Esto, se supone, conmovió a todo Chile y dio la vuelta al mundo.

“Por eso hicimos esta marcha, para llamar la atención de la justicia. Si es necesario vamos a recurrir a la Corte Suprema o llevar el caso a tribunales internacionales porque esto no puede quedar así”. Y es que, para ella, todavía hay dudas en la investigación. No entiende por qué, si habían tenidas de invierno en el regimiento, no las usaron porque no alcanzaban para todos “y estéticamente no se veía bien, y el oficial encargado del abastecimiento jamás fue procesado”. Personalmente, caminó, porque necesitaba sentir lo que había sentido su hermano, “aunque nunca será lo mismo”.

Cinco horas, pero bajo el sol


Cinco horas demoraron los familiares en cubrir el trayecto entre Los Barros y La Cortina.
Fueron llevados en buses y contaron con apoyo de paramédicos, en caso de que alguien lo necesitara. Cuando alguna de las madres se cansaba, subía a alguno de los vehículos que escoltaba la marcha y luego seguía caminando. Así llegó Dorisa Cerna Conejeros al monolito de su hijo Pedro Díaz Cerna, a quien le faltaron sólo 8 kilómetros para llegar a La Cortina. Allí, rompió en llanto. “Ahora sé cuánto fue el sacrificio de él, no pudo llegar más abajo, lo único que queremos es que haya justicia y que paguen los culpables, porque como somos personas humildes no nos han tomado en cuenta. Murieron 45 y sólo a uno le dieron cinco años de pena. ¡Es una burla!”, clamó.

“Este sacrificio es por ellos, porque nunca pensamos que cuando se fueron al servicio, iban a morir. Queremos que todos los culpables vayan presos, porque eso sería justicia”, dijo Enrique Gacitúa Sobarzo, padre de Guillermo Gacitúa Quezada. “El quiso hacer el servicio militar, porque le gustaba, y yo no se lo impedí. Por lo menos me queda la tranquilidad de que el murió haciendo lo que a él le gustaba”. “Es agotador el camino, duelen las piernas. Este dolor nunca va a terminar”, dijo la madre de Esteban Díaz Valderrama, Rosina Valderrama Rebolledo (41).

Dos días después de la tragedia, el comandante en jefe del Ejército de ese entonces, Juan Emilio Cheyre Espinosa, descabezó el mando del regimiento de Los Angeles y dio de baja al coronel Roberto Mercado, al comandante Luis Pineda y al mayor Patricio Cereceda. La investigación quedó en manos del ministro en visita Juan Arab Nesrallah, quien condenó a cinco años y un día de presidio efectivo al ex mayor Cereceda, como responsable del cuasidelito de homicidio reiterado e incumplimiento de deberes militares por la muerte de los 45 soldados.

Además condenó a tres años de pena remitida al ex coronel Roberto Mercado por incumplimiento de deberes militares y a 541 días al comandante, Luis Pineda, por el mismo cargo. Los capitanes Claudio Gutiérrez y Carlos Olivares recibieron 800 días de pena. Arab absolvió al suboficial Carlos Grandón y al sargento Abelino Tolosa. El 27 del noviembre de 2006, la Corte Marcial ratificó la condena y el jueves pasado la fiscal Mónica Maldonado recomendó a la Corte Suprema mantener las condenas. La causa podría verse en abril / Azkintuwe


* Gentileza www.elsur.cl



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